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  • Ricardo Trotti

ENTRE LA SOCIEDAD INTERAMERICANA DE PRENSA Y EL ARTE

CONOZCA A RICARDO TROTTI, DIRECTOR EJECUTIVO DE LA SOCIEDAD INTERAMERICANA DE PRENSA (SIP).

Por Beatriz Parga


Cuando Ricardo Trotti llegó a Estados Unidos hace 27 años, jamás imaginó que un día tendría sobre sus hombros la libertad de prensa y la integridad física de los periodistas en todo el continente. Como director ejecutivo de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), tiene una responsabilidad muy grande.


Argentino nacido en San Francisco, Córdoba, llegó a radicarse en Miami en 1993. Hoy, aparte de su destacada labor en el área de la libertad de prensa, a nivel personal se ha ganado el reconocimiento de la crítica y los aficionados con sus pinturas, últimamente más abstractas, una pasión que abraza en las madrugadas y fines de semana.

“El arte me da libertad, es una mirada introspectiva y me permite complementarlo con mi profesión periodística”, señalando que ambas disciplinas, el periodismo y el arte, son vehículos formidables para comunicar un mensaje. “El arte y el periodismo me permiten contar historias, crear y descubrir”.


Del periodismo, vive como propios los problemas de sus colegas, perseguidos por ideologías políticas, como ocurre en Nicaragua, o por el crimen organizado, principalmente en México. La respuesta de la SIP siempre es inmediata y enérgica. https://www.sipiapa.org/contenidos/home.html



Ricardo Trotti, director ejecutivo de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).

“Cuando lo conocí, Ricardo Trotti tenía la idea de que la SIP podía influenciar en la protección de periodistas en el hemisferio. Con él, relanzamos lo que había empezado como una conferencia y un libro, y formamos un equipo de investigación de los atentados contra periodistas en cualquier parte del América Latina. Organizamos misiones para presentarles a muchos presidentes, jueces y otros líderes latinoamericanos los resultados de nuestras investigaciones, y para presionar para que los asesinos pagaran por sus crímenes. Además, organizamos campañas para informar al pueblo sobre los crímenes contra periodistas en periódicos en casi todos nuestros países y online”, dice Alberto Ibargüen, presidente y CEO de las fundaciones John S. y James L. Knight Foundation, que dan apoyo y becas a la SIP. En el periodismo, Ibargüen tuvo una labor destacada como presidente de The Miami Herald/El Nuevo Herald.


La labor de Trotti pronto empezó a tener resultados. “Cuando empezamos, de más de cien asesinatos de periodistas, creo había sólo un caso, o dos, en los que habían arrestado a los delincuentes y estaban procesando el caso. Pocos años después, gracias al esfuerzo de Ricardo y con el respaldo de la SIP y la Knight Foundation, se logró enjuiciar y encarcelar a mas de 150. Fue un logro realmente espectacular que, de no ser por la tenacidad de Ricardo, no se podría haber logrado”, explica Ibargüen.


Son noticias que demuestran la importancia de la SIP, organización hemisférica fundada hace 75 años y que cuenta con más de 1.300 medios de comunicación afiliados en todos los países de las Américas y España. Además de velar por la integridad física de los periodistas y por el derecho de los medios de comunicación a que se respeten sus criterios editoriales, la entidad defiende y promueve principios de libertad de prensa y expresión a través de actividades, conferencias y misiones que envía a países, otorga premios a la excelencia periodística, becas y, anticipándose a la transformación digital, capacita a periodistas y ejecutivos en el manejo de las nuevas tecnologías de la comunicación e información. De hecho, mientras escribíamos esta entrevista, Trotti estaba atareado en la conferencia para la actualización digital, SIP Connect 2020, a la que estaban convocados más de 40 expositores y más de 2.000 inscritos, entre ellos, representantes de unos 500 medios de prensa y 300 estudiantes universitarios. https://www.sipiapa.org/notas/1214029-inaugurada-sipconnect-online



Ricardo Trotti, director ejecutivo de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).

“La prensa continúa siendo perseguida por temas políticos partidistas, por el narcotráfico y la delincuencia organizada”, dice Trotti.


Entre los casos más memorables del siglo 20 se destaca el asesinato del periodista Pedro Joaquín Chamorro, director de La Prensa, de Nicaragua, en 1978. Asimismo, Colombia aún recuerda el asesinato de Guillermo Cano, director de El Espectador de Bogotá, en 1986 y tres años después un carro bomba que destruyó las rotativas del diario y gran parte del edificio.


Todavía en este siglo, los periodistas de algunos países viven en medio de presiones y amenazas. De hecho, en Nicaragua, entre el 1 de marzo y el 15 de julio se registraron 351 agresiones a periodistas y medios de prensa, aparte de un incremento en demandas judiciales.


Casi siempre se piensa en el glamour y el prestigio que rodean el periodismo, pocas veces alguien se imagina los riesgos, como el hecho de que más de 500 periodistas latinoamericanos han sido asesinados en las últimas dos décadas. Ricardo Trotti lo ha visto todo en ese mundo periodístico, desde que se inició trabajando como reportero y fotógrafo en “El Pregonero”, un periódico de la Arquidiócesis de Washington, cuando apenas era un adolescente. Desde entonces, confiesa, que se enamoró del carácter social y de servicio público de la profesión.



Ricardo Trotti, director ejecutivo de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).

SUS PASIONES: EL ARTE Y EL PERIODISMO


Entre las responsabilidades de su cargo y su búsqueda de soluciones, cualquiera puede imaginarse el estrés que esta labor conlleva. Sin embargo, Trotti jamás pierde la calma. Quienes conocen de cerca al periodista argentino saben que ese equilibrio proviene de su pasión por la profesión y también por el arte. De hecho, sus lienzos lo han consagrado como pintor con reconocimiento internacional.


“El arte me ha ayudado a combatir el estrés que rodea la lucha perseverante que hay que dar para preservar la libertad de expresión y ese sentimiento de impotencia y frustración cuando ves que, pese al trabajo, no puedes cambiar la realidad o que sigan asesinando a tus colegas periodistas por el solo hecho de estar denunciando la corrupción”, dice, señalando que en la actualidad México tiene una situación similar a la que vivió Colombia en los 80s debido al crimen organizado y el narcotráfico. Confiesa que esas preocupaciones suelen desvelarlo y que siempre encuentra la forma de aliviar el estrés con el arte.


Suele pintar en series. Varias de ellas tienen a la libertad de expresión como mensaje e inspiración. La más importante fue una serie de 15 pinturas sobre la desesperanza por falta de justicia en torno a los crímenes contra periodistas. Son unos muros oscuros enmarañados, especies de laberintos en los que la luz surge en la distancia. Cuenta con orgullo que todas esas pinturas terminaron en manos de periodistas de todo el continente que, sin saberlo, adquirieron esos cuadros sin mediar explicación alguna. “Fue una atracción mágica, yo creo”, dice, confiando en que todos están en buenas manos. Resalta que después de desprenderse de todos ellos, ahora es custodio de uno, que, curiosamente, regresó a su casa después de haber sido adquirido por un periodista uruguayo, que lo había colocado en una pared de su apartamento en Miami. “Cuando se regresó a Uruguay y vendió todo, me pidió que le sirviera de custodio del cuadro… es como si volviera un hijo”.


Entre otras series, también trabajó con libertad de prensa, inmigrantes, el circo de su infancia, el bar de su madre y, últimamente, está explorando más el expresionismo abstracto con una serie sobre flores, uno de los elementos más retratados en la historia de la pintura. Su paleta depende de las series, y hoy sus colores y tonos navegan entre oscuros, grises, rosados y pasteles.


Su vida ha estado siempre regida por el periodismo y el arte, una pasión que le llegó casi por ósmosis a través de su hermano Gerardo, cuatro años mayor, quien era el artista de la familia y se marchó a París, la ciudad luz de los artistas e intelectuales. Trotti tenía 21 años y decidió seguirlo. “Me fui de vacaciones y al llegar allí me le prendí a ayudarle”, dice.

Luego Trotti regresó a Estados Unidos, deambuló con becas por Wisconsin y Dakota del Norte, recaló luego en Washington y, casado, regresó a Argentina donde dirigió el diario El Liberal de Santiago del Estero y se dedicó de lleno al periodismo y su enseñanza, escribió “La Dolorosa Libertad de Prensa, en busca de la ética perdida”, ganó numerosos premios nacionales e internacionales por su trabajo a favor de la libertad de prensa.


En 1993, con su esposa Graciela, y sus hijos Tomás, Sofía y Agustín, Trotti se mudó a Miami contratado por la SIP para dirigir su programa de libertad de prensa. En dos oportunidades salió de la SIP, una para ser asistente del director de El Nuevo Herald y otra cuando se tomó un año sabático en la Universidad de Harvard con una beca del Weatherhead Center for International Affairs, épocas en que nunca abandonó su trabajo en la SIP y como columnista invitado de más de dos docenas de medios.


En su labor de vigía de la libertad de prensa, dice que no ha tenido que enfrentar el peligro, ni tampoco la organización que representa a pesar de que en el pasado la SIP se ha reunido en Venezuela, en tiempos de Chávez, en Paraguay durante la dictadura de Stroessner o en Chile con la de Pinochet o en Guadalajara en la época de los carteles. “La SIP siempre ha enfrentado los peligros con determinación”, dice.


Parecería imposible monitorear la situación de la prensa en el continente a larga distancia, pero en cada país cuenta con el apoyo de delegaciones que lo mantienen informado. Su actitud, siempre serena, se refleja aún en estos tiempos del coronavirus. Hace dos semanas Trotti cruzó el país, al viajar a Los Ángeles con su esposa Graciela, con quien ha estado casado por más de 35 años, a conocer a su nieta Luca que nació hace dos meses y medio. Con tres hijos, dos varones y una mujer, y tres nietas, y un varoncito en camino, repartidos entre Nueva York, Los Ángeles y Miami, se siente realizado.


En medio de las limitaciones que impone la pandemia del Covid-19, nada ha detenido las actividades de la SIP. Además, Trotti ha sabido aprovechar el encierro leyendo y absorbiendo libros sobre la vida y obra de Cy Twombly y de Willem de Kooning, sus artistas favoritos.


Trotti dice que está “satisfecho y contento por estar en la organización que siempre quise estar, me apasiona el tema de la libertad de prensa y del periodismo, es una época fascinante, y el arte ya ha dejado de ser algo amateur en mi vida, me ha calado hondo y la considero mi profesión paralela. Ninguna de las dos puede vivir sin la otra”.

Ibargüen, quien está vinculado al arte como mecenas de varias organizaciones se refiere a las dos pasiones de Trotti.


“Siempre me pareció curioso que su otra gran pasión, aparte de su familia, es la pintura, labor solitaria que requiere una visión muy particular al artista. En su manejo de la SIP, el busca la armonía y la claridad; como pintor, se da el lujo de ser abstracto, frecuentemente usando colores fuertes y a veces violentos, invitando interpretación”, dice.

Agrega que Trotti tiene cualidades que lo acreditan en su trabajo con la prensa.

“Se trata de un hombre inteligente, leal, sensible, humilde y complejo. Sabe como hacer las cosas y como hacerlas bien; y sabe que para crear instituciones que perduren, hay que repartir el crédito para que todos los que tienen que apoyar el desarrollo se sientan involucrados”, dice Ibargüen. “Como dirían en el mundo del deporte, sabe jugar como miembro de un equipo”.

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